Las mal llamadas, "máquinas de guerra".
- Nataly Del Pilar LOPEZ PEREZ
- 9 abr 2021
- 4 min de lectura
Reclutamiento forzado de menores de edad en Colombia
Por: Nataly López ID: 523545, Laura Rocha ID: 742922, Inírida Garzón ID: 751969
Los menores de edad en Colombia, sobre todo en lugares alejados, vulnerables y sin acceso a educación de calidad, han sido blanco de los grupos existentes como el ELN, quien son los mayores reclutadores de menores, seguido por las FARC y el Clan del Golfo; quienes realizan estos reclutamientos, en su mayoría a la fuerza y con el fin de incrementar sus grupos, para que se hagan más fuertes y robustas sus filas, y así luchar por sus “ideales” sin importar si estos menores están pasando por situaciones difíciles.
El reclutamiento forzado es uno de los acontecimientos más tristes y que más impacta de manera negativa a la humanidad, el cual ha sido una constante en todos los países con conflictos armados, como Ruanda, el Congo, Sierra Leona y claramente en nuestro país. Cuando un niño es reclutado, automáticamente sus derechos quedan en un estado de vulnerabilidad, sustituyendo por ejemplo la educación, salud, recreación, familia y afecto por el uso de armas.
El ICBF reporta que Antioquia, Caquetá y Meta, son los departamentos donde más se presenta el reclutamiento, mientras que, Amazonas, Atlántico y Quindío son los de menores índices. Por lo tanto, el conocer estos datos ayuda a identificar en dónde debe haber más presencia del Estado y no precisamente con fuerzas policiales sino con garantes de derechos, donde se deje de lado la desprotección a la niñez, que conlleva al reclutamiento de los menores. Un joven sin oportunidades es un potencial actor armado en muchas partes del territorio colombiano, sobre todo, en regiones en las cuales los grupos guerrilleros y los paramilitares actúan libremente y asumen el papel del Estado.

Las causas que originan este fenómeno son variadas; la mayoría se relaciona con la existencia del propio conflicto armado, el cual afecta principalmente a los menores pertenecientes a los asentamientos indígenas, y a los habitantes de las zonas rurales, el desplazamiento forzado, la pobreza y la precariedad, ayudan a que estos crímenes sucedan, ya que los menores son víctimas fáciles de las organizaciones insurgentes, las cuales recurren a falsas promesas, engaños y manipulación para captar menores.
También los niños y jóvenes en ocasiones escapan de sus núcleos familiares porque son víctimas de malos tratos y violencia doméstica, o recurren a estos grupos con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida y en busca de nuevas oportunidades que les posibiliten un mejor futuro. Una vez son captados ilegalmente, los menores son re victimizados, sufriendo graves atentados contra su vida e integridad personal que se materializan en lesiones, violencia sexual, secuestro, torturas y demás tratos crueles y denigrantes.
Los menores son utilizados como cocineros, mensajeros, espías o para abusar sexualmente de ellos. Las guerrillas los reclutan para encargarse del cuidado de los cultivos, ser informantes y dedicarse al transporte de mercancías como drogas, explosivos y armas. Mientras que las bandas criminales, o pandillas generalmente los utilizan como informantes, para el cobro de vacunas y extorsiones, así como para la venta y transporte de drogas.
Según datos de UNICEF, en Colombia el 14% de los niños que se vinculan al conflicto lo hacen “voluntariamente”, de éstos un “33.3% lo hacen por atracción a las armas y uniformes, otro 33.3% por pobreza, un 16.6% por relación cotidiana con los grupos armados y un 8.3% por enamoramiento o decepción amorosa”.
Por todo lo anterior Colombia tiene una deuda con la infancia pérdida de miles de personas, niños y niñas, que luego fueron hombres y mujeres que no pudieron elegir no participar en el conflicto armado, porque de una u otra manera se vieron forzados a ser actores del mismo o incluso nacieron dentro de las filas de los grupos al margen de la ley. Los niños también han sido víctimas del fuego cruzado entre el ejército nacional y los grupos armados ilegales y por eso públicamente se conoce que, en la última década, han sido ejecutados miles de niños y niñas en virtud del conflicto armado, situación que se avista como una problemática de gran envergadura para el Gobierno Nacional, dada la vulnerabilidad de los niños.

Dentro del Acuerdo de Paz, 124 niños, niñas y adolescentes fueron entregados por las Farc, e iniciaron su proceso de restablecimiento de derechos. Pero un menor que haya estado vinculado con armas o situaciones violentas requiere de un tratamiento continuo, de un apoyo psicosocial importante y de un apoyo también a la familia, porque muchas veces ellos no saben cómo lidiar con esas situaciones, por eso también se debe garantizar el regreso de los niños en primera instancia para que puedan ser ciudadanos, dando desarrollo a la educación y salud para realizar este proceso de recuperación psicosocial en un mediano plazo.
Es importante señalar que se requiere velar porque haya más oportunidades y protección real para los niños, niñas, y que así no tomen como vía de escape o solución a sus problemas, el camino de las armas convirtiéndose así en las mal llamadas, ¨máquinas de guerra¨.
Documental Pequeñas voces... basado en entrevistas y dibujos de una generación de niños desplazados (8 a 13 años de edad) que crecieron en medio de la violencia y el caos en Colombia. Es una producción de e-nnovva/ RCN Cine, Cachupedillo Cine, Jaguar Taller Digital, distribuida por Cinecolor Films.



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